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El amaranto Quali para fortalecer el sistema inmune contra el coronavirus

09 / mayo / 2020

Ante la inesperada pandemia de Coronavirus (COVID-19) conviene adoptar una doble estrategia:

  1. Reducir los riesgos de contagio, siguiendo las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, para evitar exponernos al virus, y
  2. Fortalecer el sistema inmunológico de nuestro organismo para que pueda enfrentar eficazmente al virus cuando llegue a atacarlo.

Respecto a lo primero, desde la identificación del brote de Coronavirus en China en diciembre de 2019, y gracias a la experiencia adquirida en México al combatir el virus A1H1N1 de marzo a mayo de 2009, se han difundido ampliamente las medidas para prevenir y disminuir la velocidad de contagio del virus.

Sin embargo, muy poco se ha dicho sobre la conveniencia de lo segundo: favorecer las condiciones para que el sistema inmunológico de nuestro organismo tenga mejores capacidades para defenderse del virus, si éste llegara a introducirse en nuestro cuerpo.

¿Cómo nos defiende el sistema inmunológico?

Podemos comprender el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico como un sistema de vigilancia para identificar y combatir a cuerpos extraños que se hayan introducido en nuestro organismo, que pueden ser virus, bacterias o parásitos, y también a nuestras propias células que hayan sido ya infectadas.

Los combatientes con los que nos defiende nuestro sistema inmunológico están organizados en grupos celulares y factores solubles.  Entre los grupos celulares destacan los miles de millones de Glóbulos Blancos llamados Leucocitos[1] que son continuamente transportados por la sangre, que recorre incesantemente nuestro cuerpo a través del sistema circulatorio.[2]

La estrategia de defensa tiene dos procesos distintos y complementarios:

El primero en actuar es el llamado sistema inmune innato que está formado por grupos celulares dotados de información genética almacenada.  Al entrar en contacto con un agente extraño, actúa de manera inmediata, desde los primeros minutos y horas, al mismo tiempo que favorece la activación del segundo proceso complementario.   Los glóbulos blancos reconocen a los agentes infecciosos, los envuelven con su membrana para desactivarlos y los transportan arrestados en la sangre, para ser eliminados.[3]

El segundo proceso se llama sistema inmune adaptativo y es altamente especializado para atacar a cada tipo de cuerpo extraño, lo cual le puede tomar días o semanas para actuar eficazmente tras contactarlo y reconocerlo.  Ante las infecciones causadas por virus –como el Coronavirus- inmediatamente se incrementa la producción de glóbulos blancos,[4] que son los agentes especializados para ejercer la inmunidad adquirida tras haber vencido ataques previos de diversos virus. Al reconocer las células infectadas los glóbulos blancos secretan diversas sustancias, como los anticuerpos que las destruyen; Al mismo tiempo amplifican la respuesta de los otros componentes del sistema inmunológico de nuestro organismo[5] la cual disminuirán una vez que hayan vencido a la infección.[6]

¿Cómo se producen los glóbulos blancos y otros factores del sistema inmunológico?

Los glóbulos blancos, y los demás componentes celulares de la sangre los producen las células madre que se encuentran en la médula ósea[7] [8].  Estos producen diversas sustancias involucradas en la respuesta inmune, como los anticuerpos.

En condiciones normales, los glóbulos blancos varían entre 4,500 y 11,500 células en cada mm3 de sangre. La célula de cada glóbulo blanco contiene toda la información genética de cada persona en el ADN de su núcleo[9]

El ADN está formado por proteínas, que a su vez están formadas por aminoácidos.

Los aminoácidos son las moléculas orgánicas con las que se construyen las proteínas.[10] 

Se conocen cientos de aminoácidos distintos, pero solamente hay 22 aminoácidos llamados naturales o estándar que son los que forman las proteínas que constituyen el código genético.[11]

Para que cualquier célula pueda reproducirse, es necesario que tenga disponibles todos los aminoácidos que requiere para armar la cadena de ADN.  Si llega a faltar un solo aminoácido, no puede replicarse el ADN y la célula no puede duplicarse.

  Según su obtención, los aminoácidos se clasifican en dos grupos, los esenciales y los no esenciales.   El organismo humano solamente puede sintetizar a los 12 aminoácidos no esenciales, mientras que los 10 aminoácidos esenciales, forzosamente tienen que ser ingeridos ya sintetizados.

            Los aminoácidos esenciales son: Treonina, Valina, Leucina, Isoleucina, Metionina, Fenilalanina, Triptófano, Lisina, Arginina e Histidina.

¿Cuánta proteína consumir para mantener bien nutridas a las células del organismo?  

No se puede exagerar la importancia del consumo del amaranto, pues contiene estos diez aminoácidos esenciales que permiten la reproducción celular en general, y la producción de glóbulos blancos y anticuerpos en particular para fortalecer el sistema inmune.

            En general se suele recomendar la ingesta de 1 gramo de proteína por cada kilo de peso normal de cada persona considerando su estatura, es decir, no considerando los kilos de sobrepeso que pueda tener.[12]

            El programa de nutrición infantil de Quali ha demostrado que el consumo de 1 gramo de la proteína contenida en sus alimentos por cada kilo de peso normal, aporta todos los aminoácidos necesarios para una buena nutrición.

 

Síntesis informativa preparada por Raúl Hernández Garciadiego  9 de mayo de 2020

Bibliografía:

La estrecha relación entre la nutrición y el sistema inmunitario.  Nova E. et al Grupo de Inmunonutrición. Consejo   Superior de Investigaciones Científicas. 2005 Madrid.

 * Funciones vitales básicas.  Enciclopedia de Conocimientos Fundamentales 2010 Tomo IV UNAM-SIGLO XXI

  “Comprobación de la viabilidad del amaranto orgánico para superar la desnutrición infantil de 0 a 5 años, y más de 5 a 12 -  Ciclos 2015-2017”. Memorias del Congreso Mundial del Amaranto, Cholula, México 2018

* Amaranto, Historia y Promesa.  Tehuacán, Horizonte del Tiempo 1988

http://www.aeal.es/leucemia-linfoblastica-aguda-espana/1-que-necesitas-saber-sobre-la-medula-osea-la-sangre-y-las-celulas-sanguineas/

 


[1] Los Glóbulos blancos, de la sangre (o leucocitos) forman parte del sistema inmunológico y tienen dos tipos de defensa, los monocitos y los linfocitos. Cada glóbulo blanco es una célula.

[2] Los glóbulos blancos se encuentran en la sangre y también en los tejidos linfáticos.

[3] Quienes realizan esta función de defensa, son un tipo de glóbulos blancos llamados monocitos, que reconocen a los agentes infecciosos, los envuelven con su membrana para desactivarlos y los transportan en el citoplasma de la sangre para ser degradados en un proceso llamado fagocitosis

[4] Los glóbulos blancos que realizan esta función son un tipo denominado linfocitos que tienen la capacidad de conservar la memoria inmunológica durante gran cantidad de años o toda la vida.

[5] Además de los grupos celulares, intervienen los factores solubles que contribuyen que son proteínas, péptidos derivados de aminoácidos y algunos metabolitos.

[6] Los linfocitos B son los agentes capaces de reconocer microorganismos o moléculas extrañas y secretan anticuerpos o inmunoglobulinas para facilitar su eliminación.

En el caso de los virus, los linfocitos T reconocen las células infectadas y las destruyen con ayuda de los macrófagos.  Al mismo tiempo amplifican la respuesta inmunológica de los otros componentes del sistema inmunológico de nuestro organismo, y posteriormente la disminuyen después de vencer a la infección.

[7] El proceso de producción de componentes celulares en la médula espinal se llama hematopoyesis.

[8] Al dividirse, una célula madre origina una célula idéntica a ella misma, lo cual preserva un número estable de células madre.

[9] El ADN es una macromolécula formada por cuatro tipos de nucleótidos: A (adenina), T (timina), C (citosina) o G (guanina).  En cambio, los glóbulos rojos (llamados eritrocitos o hematíes) no tienen núcleo, por lo cual no contienen ADN.

[10] Cada proteína es una cadena polipéptida constituida por más de 100 aminoácidos.

[11] En la literatura suelen encontrarse referencias a 20 aminoácidos que tienen codones específicos en el código genético, pero en 2002 se descubrieron 2 más, para reconocer en total 22 aminoácidos naturales.

[12]  La fórmula para calcular el Índice de Masa Corporal divide el peso de la persona entre su estatura elevada al cuadrado.  Las tablas del Índice de Masa Corporal permiten identificar con facilidad el peso normal de una persona, que se considera saludable cuando se ubica en el rango entre 21 y 25.

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